Tus clases tienen que ser mejor que un monólogo del club de la comedia PDF Imprimir Correo
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Escrito por mivalls   
Jueves, 06 de Mayo de 2010 08:13

 

Uno de los pilares básicos de mi forma de entender la docencia es la diversión. Todo sale mejor cuando es divertido. Los alumnos afrontan los problemas con otro carácter y yo me encuentro más motivado. Así que por eso me esfuerzo por hacer que mi clase (entre otras muchas cosas) sea divertida.

 

 

 

Tengo una costumbre que suelo repetir (con éxito variable) en las distintas asignaturas que doy. Cuando hablamos de evaluación o de herramientas de análisis competitivo propongo un ejercicio. Tras la lectura del texto inspirador de Rodolfo Urdiain, les propongo a los alumnos que piensen en quien se podrían fijar ellos mismos para mejorar su desempeño en clase. Y con quién me podría comparar yo como profesor para que las clases fueran mejores.

Es curioso, pero en un porcentaje elevado la necesidad detectada por los alumnos es la falta de diversión en clase. Algunos ejemplos de comentarios en este sentido han sido:

Tus clases tienen que ser mejor que un monólogo del club de la comedia. Los monologuistas mantienen el tono y la tensión durante todo el espectáculo, además cuentan cosas sencillas de forma divertida.

¿Por qué no tomar como referencia el programa de “el Hormiguero”? El presentador es divertido y de vez en cuando va gente interesante al programa. ¿Podrían venir a clase empresarios a contarnos su experiencia?

Creo que el referente es Juan Tamaríz, porque con sus bromas hace que sus espectáculos sean muy divertidos. Además se acerca mucho a la gente y les hace participar constantemente.

 

Si, ya se que no es un proceso de benchmarking con todas sus fases, pero bueno, me ayuda a reflexionar sobre como mejorar. Las conclusiones que saco de esto son:

- El alumno debe ir a clase porque obtiene un valor añadido, no por obligación. La diversión es una fuente adicional de motivación.

- Corremos un riesgo: que los árboles no nos dejen ver el bosque. Es decir que nos quedemos solo en la superficialidad del juego y no extraigamos conclusiones útiles para nuestro aprendizaje.

- No solo se trata de disfrazar las clases de toda la vida con chistes aquí y allá. Hacer clases divertidas implica preparación, ritmo y variedad de actividades.

- No hay mayor fuente de diversión que la interacción social.

- Si jugar es divertido y jugar es nuestra forma natural de aprender, ¿Por qué no jugamos en clase?

 

 

Última actualización en Jueves, 06 de Mayo de 2010 08:24
 

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