El elevado crecimiento en número e intensidad de uso de los servicios de redes sociales, (de los que Tuenti, Facebook o Twitter son ejemplos preponderantes), los ha convertido, más allá de una moda pasajera, en un fenómeno social. Para la población juvenil en general, y para nuestros alumnos en particular, las relaciones sociales personales tienen su prolongación natural en estos espacios virtuales.
En el desarrollo de nuestra labor docente hemos constatado que nuestros servicios de redes sociales (Aulas virtuales basadas en WebCt) adolecen de ciertos problemas de pasividad e intensidad en las comunicaciones. De esta forma, se pierde gran parte del potencial que ofrecen en cuanto a posibilidades de trabajo. Nos preocupa especialmente el desarrollo de procesos de trabajo en equipo en entornos virtuales.
El pasado mes de febrero participé en el Workshop “Experiencias e Innovaciones en la Docencia sobre Estrategia y Empresa” de la Asociación Española de Dirección de Empresas (ACEDE), y allí pude constatar que una de las preocupaciones recurrentes entre mis compañeros, a la hora de usar redes sociales en clase, era el tema de la privacidad.
Pero, ¿Privacidad de quien? Porque en esto de las relaciones asimétricas que caracterizan nuestras clases, tanto profesores como alumnos tienen que perder. Mis compañeros decían, "a mí no me hace gracia que los alumnos estén cotilleando todo el día y vean las fotos de mis hijos". Además en la Universidad, alumnos mayores de edad, todavía se puede sobrellevar, pero en secundaria, ¿Qué harías si ves a un alumno borracho como una cuba(o peor) en una fotografía? ¿Estás en el derecho o la obligación de informar a su familia?...Demasiados quebraderos de cabeza dirán algunos.
Ayer tuvimos la oportunidad de visitar la sede de Cosentino en Cantoria. Nos recibió Pilar Martínez-Cosentino,Directora de Estrategia. La charla fue amigable y muy instructiva. Aquí os dejo unas cuantas ideas que tomé a vuelapluma.
Francisco Martínez-Cosentino:
Si un empresario cree que su empresa la ha montado el solo, acabará fracasando.
Esta semana hemos celebrado la tercera edición del concurso Recursos Humanos de Cine. ¿Por qué hacer un concurso en clase?...¿Y por qué no?
Las bases eran sencillas. Lo único que deben hacer los alumnos para participar es buscar una escena de una película, serie, spot publicitario… vinculada de algún modo con los procesos de gestión de recursos humanos. Además cada participante acompaña su candidatura con una justificación de la utilidad y relevancia de su propuesta.
Uno de los pilares básicos de mi forma de entender la docencia es la diversión. Todo sale mejor cuando es divertido. Los alumnos afrontan los problemas con otro carácter y yo me encuentro más motivado. Así que por eso me esfuerzo por hacer que mi clase (entre otras muchas cosas) sea divertida.